martes, 19 de febrero de 2013

Mapas narrativos y universos simbólicos

Los mapas narrativos que aplicamos a la realidad (así como los guiones, scripts o esquemas de acción más locales), y los procesos de anclaje narrativo, pueden concebirse como uno de los mecanismos conceptuales utilizados para construir y mantener universos simbólicos, tal como éstos son teorizados por Berger y Luckmann en The Social Construction of Reality. El final del capítulo inicial sobre el fundamento del conocimiento en la vida cotidiana es interesante a este respecto. Hablan aquí de la estructuración temporal de la vida cotidiana:

The world of everyday life is structured both spatially and temporally. The spatial structure is quite peripheral to our present considerations. Suffice it to point out that it, too, has a social dimension by virtue of the fact that my manipulatory zone intersects with that of others. (Sobre este punto tiene bastante más que decir Erving Goffman en su teoría del espacio tetralizado de la acción en la vida cotidiana, Ver Redes, regiones y públicos). More important for our present purpose is the temporal structure of everyday life. 

Temporality is an intrinsic property of consciousness. The stream of consciousness is always ordered termporally. It is possible to differentiate between different levels of this temporality as it is intrasubjectively available. Every individual is conscious of an inner flow of time, whicvh in turn is founded on the physiological rhythm s of the organism though it is not identical with these. It would greatly exceed the scope of these prolegomena to enter into a detailed analysis of these levels of intrasubjective temporality. As we have indicated, however, intersubjecivity in everyday life also has a temporal dimension. The world of everyday life has its own standard time, which is intersubjectively available. This standard time may be understood as the intersection between cosmic time and its socially established calendar, based on the termporal sequence of nature, and inner time, in its aforementioned differentiations. There can never be full simultaneity between these various levels of temporality, as the experience of waiting indicates most clearly. Both my organism and my society impose upon me, and upon my inner time, certain sequences of events that involve waiting. I may want to take part in a sports event, but I must wait for my bruised knee to heal. Or again, I must wait until certain papers are processed so that my qualification for the event may be officially established. it may readily be seen that the temporal structure of everyday life is exceedingly complex, because the different levels of empirically present temporality must be ongoingly correlated.

The temporal structure of everyday life confronts me as a facticity with which I must reckon, that is, with which I must try to synchronize my own projects. I encounter time in everyday reality as continuous and finite. All my existence in this world is continuously ordered by its time, is indeed enveloped by it. My own life is an episode in the externally factitious stream of time. It was there before I was born and it will be there after I die. The knowledge of my inevitable death makes this time finite for me. I have only a certain amount of time available for the realization of my projects, and the knowledge of this affects my attitude to these projects. Also, since I do not want to die, this knowledge injects and underlying anxiety into my projects. Thus I cannot endlessly repeat my participation in sports events. I know that I am getting older. It may even be that this is the last occasion on which I have the chance to participate. My waiting will be anxious to the degree in which the finitude of time impinges upon the project. 

The same temporal structure, as has already been indicated, is coercive. I cannot reverse at will the sequences imposed by it—'first things first' is an essential element of my knowledge of everyday life. Thus I cannot take a certain examination before I have passed through certain educational programmes, I cannot practise my profession before I have taken this examination, and so on. Also, the same temporal structure provides the historicity that determines my situation in the world of everyday life. I was born on a certain date, entered school on another, started working as a professional on another, and so on. These dates, however, are all 'located' within a much more comprehensive history, and this 'location' decisively shapes my situation. Thus I was born in the year of the great bank crash in which my father lost his wealth, I entered school just before the revolution, I began to work just after the Great War broke out, and so forth. The temporal structure of everyday life not only imposes prearranged sequences upon the 'agenda' of any single day but also imposes itself upon my biography as a whole. Within the coordinates set by this temporal structure I apprehand both daily 'agenda' and overall biography. Clock and calendar ensure that, indeed, I am a 'man of my time'. Only within this temporal structure does everyday life retain for me its accent of reality. Thus in cases where I may be 'disoriented' for one reason or another (say, I have been in an automobile accident in which I was knocked unconscious), I feel an almost instinctive urge to 'reorient' myself within the temporal structure of everyday life. I look at my watch and try to recall what day it is. Buy these acts alone I re-enter the reality of everyday life. (40-42)

Esa estructuración temporal del día a día se basa en una determinada conceptualización de la realidad, y una determinada noción del universo, que sirven de trasfondo para enmarcar allí la posición, identidad y acción del sujeto. Una especie de cognitive mapping por utilizar el término de Jameson.

Es relevante para toda esta conceptualización otro capítulo dedicado por Berger y Luckmann a los procesos de "legitimación" de la realidad. Aquí sigue el resumen conveniente de esta sección proporcionado por El Rincón del Vago:
2. LEGITIMACION

Orígenes de los universos simbólicos. 

La legitimación es el proceso que constituye una objetivación de significado de “segundo orden”.


La legitimación no es indispensable en la primera fase de la institucionalización. Surge inevitablemente cuando las objetivaciones del orden institucional deben transmitirse a una nueva generación.

Este proceso de explicar y justificar el orden institucional atribuyendo validez cognoscitiva a sus significados objetivados constituye la legitimación.

El conocimiento precede a los valores en la legitimación de las instituciones.

La legitimación incipiente aparece tan pronto como se transmite un sistema de objetivaciones lingüísticas de la experiencia humana.

El segundo nivel de legitimación lo constituyen las proposiciones teóricas rudimentarias.

El tercer nivel contiene las teorías explícitas por las que un sector institucional se legitima en términos de un cuerpo de conocimiento diferenciado. Suele encomendarse esta función a personal especializado para que las transmita.

El cuarto nivel lo constituyen los universos simbólicos que son cuerpos de tradición teórica que integran zonas de significado diferentes y abarcan el orden institucional en una totalidad simbólica.

El universo simbólico se concibe como la matriz de todos los significados objetivados socialmente y subjetivamente reales. El universo simbólico se construye mediante objetivaciones sociales.

La cristalización de los universos simbólicos sucede a los procesos de objetivación, sedimentación y acumulación del conocimiento. El universo simbólico aporta el orden para la aprehensión subjetiva de la experiencia biográfica.

El universo simbólico puede describirse diciendo que “pone cada cosa en su lugar” dado que ordena las diferentes fases de la biografía.

En cuanto a la legitimación de la ubicación de la muerte, el universo simbólico desempeña una importancia estratégica fundamental porque revela su carácter apaciguador fundamental de las legitimaciones definitivas de la suma realidad de la vida cotidiana.

Otras características del universo simbólico como legitimador son:

- resguarda el orden institucional a la vez que la biografía individual

- ordena la historia y ubica los acontecimientos colectivos dentro de una unidad coherente que incluye el pasado, el presente y el futuro

- establece una memoria que comparten todos los individuos socializados

- establece un marco de referencia común para la proyección de las acciones individuales

- proporciona una amplia integración de todos los procesos institucionales aislados
Mecanismos conceptuales para el mantenimiento de los universos simbólicos

El universo simbólico es teórico. Se origina en procesos de reflexión subjetiva los que con la objetivación social llevan al establecimiento de vínculos explícitos entre los temas significativos que arraigan en las más diversas instituciones.

Solamente una vez que el universo simbólico se objetiva como primer producto del pensamiento teórico surge la posibilidad de la reflexión sistemática sobre la naturaleza de ese universo. Sería una legitimación de segundo grado.

Todo universo simbólico es incipientemente problemático. La existencia de grupos heréticos plantea no sólo una amenaza teórica para él sino también una amenaza práctica para el orden institucional legitimado por ese universo simbólico.

(Un buen ejemplo que se me ocurre es el del gnosticismo. Véase este artículo sobre el Evangelio de Judas y el combate por la realidad).

 
Esto implica poner en marcha diversos mecanismos conceptuales destinados a mantener el universo “oficial” contra el desafío herético.

La aparición de universos simbólicos alternativos es una amenaza porque su misma existencia demuestra empíricamente que nuestro propio universo es menos que inevitable.

Los mecanismos conceptuales para el mantenimiento de los universos son en sí mismos productos de la actividad social, como lo son todas las formas de legitimación y el enfrentamiento con universos alternativos implica un problema de poder.

Estos mecanismos de mantenimiento siempre entrañan la sistematización de legitimaciones que ya estaban presentes en la sociedad de modo más sencillo y que cristalizan en el universo en cuestión.

Los más antiguos mecanismos de mantenimiento son los que adquieren formas mitológicas, los que se esfuerzan por eliminar incoherencias y mantener el universo mitológico en términos de integración teórica. La teología constituye una forma de estos mecanismos. Otra es la ciencia.

También la terapia utiliza mecanismos conceptuales para mantener a todos dentro del universo de que se trate.


Organización social para el mantenimiento de los universos simbólicos

Todos los universos construidos socialmente cambian porque son productos históricos de la actividad humana.

A medida que surgen formas más complejas de conocimiento aparecen los expertos, quienes demandan jurisdicción definitiva sobre la totalidad del acopio social de conocimiento en esa área. Esto conlleva la posible aparición de conflictos entre camarillas rivales de expertos.

La etapa del desarrollo del conocimiento tiene una cantidad de consecuencias. La primera es la aparición de la teoría pura. La segunda es el fortalecimiento del tradicionalismo en las acciones institucionalizadas, lo que legitima la tendencia a la inercia.

Las situaciones monopolistas presuponen un alto grado de estabilidad socio-estructural y son de por sí estructuralmente estabilizadoras, pero pueden no lograr mantenerse por diversas razones, tanto internacionales como domésticas.

El sectarismo intelectual es típicamente un ejemplo de desintegración social o pérdida de objetivación en la sociedad global. Los intelectuales emprenden la realización de sus designios para la sociedad en la sociedad. La revolución es una gran opción de orden histórico.

El intelectual revolucionario debe conseguir otros que mantengan para él la realidad de la ideología revolucionaria. Su realidad asume proporciones masivas cuando todos los estratos sociales se convierten en sus portadores. La historia de los movimientos revolucionarios modernos aporta muchos ejemplos de la transformación de los intelectuales revolucionarios en legitimadores “oficiales” tras el triunfo de dichos movimientos.

En este análisis se pone de relieve los aspectos estructurales en la existencia social de los elencos para el mantenimiento de los universos. Los  universos y las instituciones se legitiman por medio de individuos vivientes que tienen ubicación e intereses sociales concretos.

El cambio social debe entenderse siempre como vinculado por una relació dialéctica a la “historia de las ideas”. Las apreciaciones idealistas y materialistas pasan por alto esta relación y por lo tanto, distorsionan la historia.


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